Fumar sin romper la promesa de No Fumar

Vengo de una familia de fumadores que paulatinamente en su mayoría han dejado de serlo, por distintas razones que impulsaron sus decisiones (y lo digo en plural, porque fueron varias veces que dejaron de fumar).

Uno de ellos, mi abuelo, lo dejó luego de una gran rabia cuando alguien que pensó que era su amigo, le negó de mala manera y con reproches propios de alguien mezquino un cigarrillo que le pidió, un día que ambos hablaban amenamente. Mi abuelo dijo, “esto no me vuelve a ocurrir” y optó por dejar de fumar, para no volver a caer en la tentación de pedir.

Mis tíos optaron por el parche de nicotina, que frecuentemente cambiaban porque sudaban mucho y se les despegaba o despegaban. Más con el paso del tiempo los mismos fueron causando efecto y dejaron el cigarrillo sólo para momentos de “stress o socializar”.

Dos de mis tías se fueron por la opción del terapeuta, quien les brindaba sesiones de autoestima, motivación, les daba razones, ejemplificaba y con el paso del tiempo dejaron el hábito permanente de fumar, tomando la opción similar a mis otros tíos, sólo para “socializar”.

El precio de una cajetilla o paquete completo de cigarrillos también ha sido determinante para que algunos de mis primos que no laboran, pero sí estudian, dejaran el vicio. Pero hay veces en que quieren matar stress por exámenes o cuando están con sus amigos y amigas y desean fumar.

Yo les he expuesto, como no fumador, el problema de estar fumando en lugares donde no hay otros fumando: el humo nos molesta. Están hablando frente a nosotros y van expeliendo el humo de sus cigarrillos en nuestro rostro, lo que para los que somos considerados “fumadores pasivos”, aparte de dañino y molesto, nos es de malísima educación.

Fue entonces que hablamos de buscar algo así como una solución tripartita: por los fumadores, por los no fumadores y por el lugar donde estemos ambos o cuando los que fuman, estén solos, para que se cuiden y tomen un nuevo hábito sin abandonar el que tienen.

Acudimos como bien claro era, a la Internet, y entre las soluciones nos salió la opción de los cigarrillos electrónicos o vapeadores de la tienda Vapeototal que sin tabúes y con todo el conocimiento, ofrecen la alternativa idónea para y por los fumadores.

Y es que es el lanzar el humo, sin que moleste, más bien que armonice. Es el acto de fumar sin que el cuerpo se resienta. Es dejar a los dientes ser más sanos, la lengua fresca y evitar que, por ejemplo, cuando beses a tu pareja, ésta no sienta que estás besando un cenicero.

Imaginen que están en una reunión, saquen un cigarrillo y éste huela a café, ¿a quién no le enamora un café?, o que huela a vainilla y limón, esos aromas de paz que hablan bien de quien los emana.

Sin perder el hábito de fumar, vas a seguir fumando sin hacerte daño, estés solo o acompañado. Puedes hacerlo con frecuencia, cambiar de sabores, disfrutar y hacer que otros disfruten.

Gastas menos, vives más, demuestras clase y que sí estás de moda, al fumar lo que es el futuro hoy.

Es bueno ver páginas que te dan a entender que hay soluciones para todo y se avanza sin perder las costumbres. Todo está en mejorar.

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